La Mujer mas Hermosa del Mundo
 
La Mujer mas Hermosa del Mundo
Album de fotos
LA GUELAGUETZA
oaxaca
Hawaiano
Reflexiones
La Mujer mas Hermosa del Mundo
 
Imagen
 
POSIBILIDADES EN LA JUVENTUD
La niñez y la adolescencia son la edad impresionable, y no debemos
desestimar su oportunidad.
Hay una piedra en el museo británico de Londres, casi tan dura
como el acero, sin embargo, puede verse en ella la huella de un pequeño pájaro.

Es que hubo un tiempo en que dicha piedra fue blanda y plástica,
y la leve impresión que recibió de un pájaro posado sobre ella, la
ha conservado por largas edades.

La niñez es la edad plástica de la vida.
Un proverbio dice: "El retoño se doblara pero no el árbol".

Quizá nadie ha expresado mejor la eficacia de la recta educación
de un niño pequeño quien al ver un árbol muy torcido dijo:
"Seria porque alguien le pisó cuando era muchacho".


NO ES NECESARIO CONVENCER A DIOS

Un joven abogado cristiano, solía pasar los
domingos en casa de su madre y hermana,
que vivían un poco alejadas de la ciudad.

El padre había muerto hacia unos pocos años,
así que él se encargaba de dirigir el culto familiar.

Cierta noche, después de la oración, la madre le reprochó:
“No me gustan estas oraciones tan cortas que tu haces.
Y mucho menos, después que he leído en los periódicos que el otro día tuviste dos horas
hablando ante el Tribunal.

“Tienes razón, mamá…contesto el joven, pero tu olvidas que el Señor no es tan duro de cabeza ni
de corazón como los jueces.

El entiende perfectamente lo que quiero decirle,
y no tengo necesidad de convencerle repitiendo
una y otra vez la misma cosa”.

No es la exención de nuestras oraciones, sino su profundidad lo que cuenta a los ojos de Dios

 
HABLANDO A DIOS

Mariana, que pasaba la noche con su tía rosalba, oró antes de ponerse
en la cama con voz tan baja que su tía le dijo:

Mariana, no he podido entender una palabra de las que has dicho.

Esto no importa ....replicó la Mariana acurrucándose en la cama...
pues yo no estaba orando a ti.



UNA BUENA RAZON

Le preguntaron a una niña:
¿Por qué oras a Dios, pequeña?
Ella contestó:
Porque sé que Jesús está escuchando y me oye.

¿Cómo lo sabes? Le dijeron.
¿Cómo lo sé?
Porque dentro, mi corazón se pone tan contento;
por esto lo sé.


Escríbeme
Me interesa tu opinión